La Reina Isabel, testigo de la fe católica ( )Añadido por Admin El día 12/02/2004 10:28:05 Opinión www.avilared.com: JESÚS GARCÍA BURILLO (Obispo de ávila) “La Reina Isabel, testigo de la fe católica” Escrito el Jueves, 02 diciembre a las 00:00:00 El pasado 26 de noviembre se celebró el V Centenario de la muerte de Isabel la Católica. El pasado 26 de noviembre se celebró el V Centenario de la muerte de Isabel la Católica. Una excepcional mujer abulense, grande por muchas razones. Una gran reina, una gran mujer, una gran cristiana. Católica la ha llamado la historia desde que Alejandro VI les otorgó, a ella y a D. Fernando, el título de Reyes Católicos, y así la seguimos llamando nosotros. Las Edades del Hombre le ha dedicado un capítulo de su Exposición. Con él la Fundación ha querido recordar, precisamente en Ávila, la efeméride de su muerte. A este capítulo se le ha llamado: Por los caminos de Agua: Madre de América. Con él se ha pretendido dar un homenaje a la excepcional reina abulense. La Reina fue una mujer piadosa, con gran espíritu de oración. Su capellán italiano el humanista Lucio Marineo Sículo dice de ella que oía misa a diario y rezaba las horas canónicas, como si fuera una monja, a pesar de los múltiples asuntos de Gobierno que día y noche la obligaban. Era su vida más contemplativa que activa. Recordaba con frecuencia el dicho de la época: los monarcas que no tienen temor de Dios tienen temor de sus súbditos. A los diecinueve años, siendo ya Princesa de los Reinos de Castilla, fue admitida por el Ministro General en la Hermandad de Menores de San Francisco: Os recibimos en nuestra Hermandad con el derecho a ser partícipe de los sufragios de nuestra Orden. De ella se decía: siempre antes que comenzase las cosas, las encomendaba mucho a Dios con oración y ayuno y escribía a santas personas que lo encomendasen a Dios. Su devoción al Santísimo Sacramento la llevó a escribir a los obispos amonestándoles sobre el cuidado y atención que debían prestar a esta devoción: en muchas de las iglesias parroquiales de vuestro obispado no se trata al Santísimo Sacramento con la solemnidad y reverencia que conviene, y que no está en caja de plata ni se renueva a los tiempos convenientes.... porque es cosa muy justa y razonable que el Santísimo Sacramento sea tratado con mucha reverencia, honor, solemnidad y limpieza.... quise escribiros sobre ello – dice a los obispos- rogándoos que luego hagáis visitar las dichas iglesias y deis orden cómo todo lo susodicho provea y haga como conviene al servicio de Dios nuestro Señor. Con su piedad, su firmeza y su generosidad, lograron los Reyes Católicos la reforma de costumbres, la reforma de Órdenes religiosas masculinas y femeninas. Al servicio de la reforma de la Iglesia la Reina Isabel buscó obispos, sacerdotes, frailes y monjas, laicos, cristianos consecuentes reformados. La observancia que ya había comenzado en algunas Órdenes (franciscanas, dominicas) se extendió en general, a las demás. La renovación consistía fundamentalmente en un regreso a las fuentes de las fundaciones: autenticidad y exigencia interior. La Evangelización de América El testimonio público cristiano de la Reina Isabel, que ha quedado para la historia de la Iglesia y la historia universal, ha sido la Evangelización de América. En septiembre de 1493, mientras Colón preparaba lo necesario para el segundo viaje, Fernando e Isabel escribieron al Almirante en estos términos: Enviamos al P. Boil junto a otros religiosos para que los indios puedan estar bien informados acerca de nuestra fe. Quiere esto decir que, desde el primer momento en que tuvieron noticia del descubrimiento de América, los Reyes Católicos pensaron y decretaron el envío de misioneros para la evangelización del Nuevo mundo. En 1501 ordenaban a Nicolás de Ovando, Gobernador de la Española: Deseamos que los indios sean convertidos a nuestra fe católica y que se salven sus almas, porque es este el mayor bien que quepa desear y por esta causa deben ser informados de los detalles de nuestra fe. En marzo de 1503 los monarcas promulgaron un decreto sobre la educación de los indios, según el cual cada poblado debía contar obligatoriamente con una iglesia, un capellán y un hospital; los niños serían educados en la fe cristiana; junto a la iglesia debía construirse una casa a la que los niños pudieran ir dos veces al día y en la que el capellán no sólo les enseñe a leer y escribir, sino también a santiguarse y aprender el Padre Nuestro, el Ave María, el Credo y la Salve. En el codicilo fechado el 23 de noviembre de 1504, tres días antes de su muerte, Isabel añadía a su testamento una referencia expresa a la Evangelización de los indios del Nuevo Mundo: Cuando nos fueron concedidas por la Santa Sede Apostólica las islas y la tierra firme del mar océana, nuestro principal objetivo fue la introducción de nuestra santa fe católica, y garantizar que las gentes de allí la aceptaran, y también enviar prelados, monjes, sacerdotes y otras personas doctas y temerosas de Dios para instruir en la fe y enseñar y adoctrinarlas con buenas costumbres y poner en ello la diligencia debida. El 12 de octubre de 1984 el Papa Juan Pablo II, después de visitar la Basílica de la Virgen del Pilar en Zaragoza, significando la relación entre la Iglesia de España y la evangelización del Nuevo Continente, presidió en Santo Domingo varios actos como preparación de la celebración del V centenario de la evangelización de América. Esta tuvo lugar con una nueva visita del Papa del 9 al 14 de octubre de 1992. Recordando esta visita decía Juan Pablo II en Madrid (1993): En el marco de la celebración del V Centenario de la Evangelización de América, el 12 de octubre pasado en Santo Domingo, y junto con el episcopado americano quise dar gracias a Dios una vez más por “la llegada de la luz que ha alumbrado de vida y esperanza el caminar de los pueblos, que hace ahora quinientos años, nacieron a la fe cristiana”. Aquel descubrimiento que cambió la historia del mundo, fue una apremiante llamada del Espíritu a la Iglesia. Los pueblos de América hoy son cristianos y damos por ello gracias a Dios, reconociendo que la obra de la evangelización realizada no habría sido posible sin el apoyo de la Corona y el duro y generoso trabajo de tantos hombres llenos de fe. En estos 500 años más de 200.000 misioneros españoles han dedicado lo mejor de sus vidas al servicio de los pueblos de Hispanoamérica. Es el fruto de la fe católica de la Reina Isabel. La muerte de la Reina Católica Los últimos días de Isabel acaecieron en Medina del Campo. Allí hizo su testamento. En él doña Isabel manda, humildemente, que su cuerpo sea sepultado en la Alhambra, en un monasterio franciscano, sea de religiosos o de religiosas, vestida con el hábito de San Francisco, en una sepultura baja, sin escultura alguna, sólo con una losa llana. Sin embargo, si el Rey eligiera sepultura para él en otra iglesia o monasterio de mis reinos, ruega que su cuerpo sea trasladado y sepultado junto al cuerpo de su marido, el don más grande que Dios le había hecho en su vida: el marido que Dios me ha dado. Sus funerales serán sencillos; lo que se había de gastar en lutos, se invierta en ropa para los pobres, y la cera que en las exequias habría de consumirse, que arda ante el sacramento en alguna iglesia pobre. La causa de Beatificación La fama de santidad de Isabel ha sido constante a partir de su muerte. Las manifestaciones de admiración por los valores cristianos y la santidad de la Reina Isabel son abundantísimas en número y calidad. Superan los elogios de una persona noble o virtuosa. Algunos ejemplos: Jamás la naturaleza produjo una mujer semejante a ella (Pedro Mártir). Desaparece una Reina que no tendrá semejante en la tierra por la grandeza del alma, la pureza del corazón (Cardenal Cisneros). Los enemigos de la fe católica la han llamado “fanática” porque era piadosa; la Iglesia y la Historia la ha apellidado la Católica. No sabemos que ninguna mujer haya contribuido como ella a extender los límites de la catolicidad (Cardenal Herrera Oria). En estos años han solicitado la Beatificación de Isabel la Católica 105.600 fieles, entre los que se encuentra S. M. el Rey de España y otras importantes personalidades. El 13 de septiembre de 2001 el Cardenal Rouco, presidente de la CEE, solicitó al Santo Padre, en nombre de los obispos españoles, la prosecución de la causa de canonización de la sierva de Dios Isabel I, Reina de Castilla y León. El testimonio de la Reina abulense 1.- Mujer cristiana en política. La reina demuestra en su vida la coherencia entre los valores humanos y los valores cristianos, entre la vida cristiana y la política. 2.- Excepcional mujer. Isabel ha sido una excepcional mujer. Es admirable su genio femenino al dirigir sabiamente la cosa pública y la promoción de la mujer, que alcanzó hasta cimas desconocidas. 3.- Modelo de familia. Isabel ha sido también modelo de familia: encarnó en su vida las virtudes familiares de hija, manteniendo un amor indecible a su madre; de hermana, expresando todo su afecto a sus hermanos; de esposa fiel de su esposo, que no lo fue con ella de la misma manera; de madre solícita de cinco hijos, a quienes atendió lo mejor posible, no siempre en la medida de sus deseos, sin descuidar las obligaciones del gobierno. 4. Amor a la Iglesia. Isabel fue ejemplar en su amor a la Iglesia, al Papa, a los Obispos, a las Órdenes religiosas. El 20 de noviembre la diócesis de Ávila dio gracias al Señor por la vida y la obra de la Reina Isabel la Católica en el Monasterio de Santa María de Gracia de Madrigal de las Altas Torres, en el mismo lugar de nacimiento de la Reina. La Eucaristía estuvo presidida por el Sr. Nuncio de Su Santidad en España y el Sr. Obispo de la Diócesis. En la oración colecta pedimos al Padre: Padre de todos los dones, enséñanos a reconocer los beneficios de tu amor: la vida de Isabel la Católica ha sido para la Iglesia y para España un beneficio de tu amor. Queremos reconocerlo, agradecidos a Dios y a la propia Reina Isabel. --- Jesús García Burillo es obispo de Ávila.
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