Sobre un mogote de resayo donde se asienta la
Villa, se levanta la Iglesia de Santa María del Castillo aprovechando los
restos del antiguo fuerte o ciudadela desde la que se dominan dilatados
horizontes.
La fábrica tiene una sola nave en cruz latina
de corto crucero. Ambos brazos de la cruz son Capillas. La torres campanario
está rematada por un chapitel de estilo neoclásico. Los ábsides arqueados, al
igual que otras construcciones similares, son mudéjares, y por atenerse a la
planta del primitivo castillo carece de inflexiones en sus muros.
Antes de ser parroquia en el siglo XVIII, todo
el alcor; sobre el que se levanta el templo, fue cementerio. Internamente el
recinto es un museo del abandonado convento extramuros
de San Agustín. El altar mayor, presidido por la Virgen titular, igual que
toda la imaginería, procede del monasterio agustino y es barroco.
En la sacristía de la izquierda, que se abre
al pié del presbiterio, el arqueólogo D. Emilio
Rodríguez Almeida encontró unos preciosos frescos románicos, ornato de
una vieja capilla. En la sacristía de la derecha se contempla un valioso cuadro
del enterramiento de Jesús de autor desconocido y los restos de una bella tabla
bizantina miniada sobre panel de oro.
(Fuente: Antonio García Zurdo. Madrigal de las Altas Torres, cuna de la
Hispanidad. 1961)