Iglesia de Santa María

 

     
 

 

Situación de ruina

Campaña en Pro de Santa María


Sobre un mogote de resayo donde se asienta la Villa, se levanta la Iglesia de Santa María del Castillo aprovechando los restos del antiguo fuerte o ciudadela desde la que se dominan dilatados horizontes.

La fábrica tiene una sola nave en cruz latina de corto crucero. Ambos brazos de la cruz son Capillas. La torres campanario está rematada por un chapitel de estilo neoclásico. Los ábsides arqueados, al igual que otras construcciones similares, son mudéjares, y por atenerse a la planta del primitivo castillo carece de inflexiones en sus muros.

Antes de ser parroquia en el siglo XVIII, todo el alcor; sobre el que se levanta el templo, fue cementerio. Internamente el recinto es un museo del abandonado convento extramuros de San Agustín. El altar mayor, presidido por la Virgen titular, igual que toda la imaginería, procede del monasterio agustino y es barroco.

En la sacristía de la izquierda, que se abre al pié del presbiterio, el arqueólogo D. Emilio Rodríguez Almeida encontró unos preciosos frescos románicos, ornato de una vieja capilla. En la sacristía de la derecha se contempla un valioso cuadro del enterramiento de Jesús de autor desconocido y los restos de una bella tabla bizantina miniada sobre panel de oro.

(Fuente: Antonio García Zurdo. Madrigal de las Altas Torres, cuna de la Hispanidad. 1961)

 

Iglesia de Santa María del Castillo

Fuente Wikipedia

Situada sobre un altozano desde el que se domina la población y el entorno. Probablemente estuvo relacionada su construcción con una fortificación emplazada en las inmediaciones, a lo que respondería su denominación.

Se construyó en ladrillo y en estilo románico mudéjar a finales del siglo XII o comienzos del XIII, según las características de la escuela mudéjar de la Moraña, pero sufrió diversas reformas posteriormente, de especial intensidad en el siglo XVIII, en que se demolieron sus naves (tenía tres).

Hoy tiene una sola nave producto de la reforma señalada que enlaza por medio de un crucero cerrado con cimborrio cuadrado con la cabecera. De esta se conservan primitivos dos ábsides semicirculares -el central y el del Evangelio- y parte del arranque del costado norte, todo ello construido en ladrillo. El mayor es poligonal, de nueve paños, decorados con tres bandas de arcos ciegos doblados, superpuestos los de las dos inferiores, sobre los machones de estos los ejes de los arcos de la tercera, y encima de un friso de esquinillas, una cuarta banda con vanos ciegos recuadrados y también doblados, se ilumina por una sola ventana muy estrecha en el central. El otro ábside, poligonal de cinco paños y en origen de menor altura. Muestra similar las dos bandas, mientras que la tercera es de recuadros doblados y ciegos, decoración con la que también se ornamenta su muro norte; en el interior con arcos perpiaños. El tramo mudéjar conservado inmediato ocupa la altura de las dos bandas de aquél con una sola arquería ciega de medio punto, sin doblar y encima grandes bandas verticales.

A los pies se sitúa la torre, de la que resta el cuerpo bajo macizo de la época mudéjar. El resto fue reconstruido en el siglo XVIII, rematándose con un cuerpo cuadrado con arcos de medio punto flanqueados por pilastras y rematados por frontones en cada lateral y todo coronado por una linterna, también cuadrada.

En el interior entre sus obras de arte, destacan las pinturas murales conservadas en el ábside del lado del Evangelio, de estilo gótico, un pantocrátor, aún hoy oculto tras el retablo mayor, una tabla pintada con la representación del Santo Entierro, obra del siglo XVI y de estilo manierista, otra con el tema de la Resurrección del mismo siglo y una imagen del Crucificado, también gótica del siglo XIII; y un hermoso Calvario a los pies de la Iglesia.