«Solamente
tengo amor y afecto para con la nación indígena. Los mexicanos que vienen
en mi compañía pueden testificar de esto y deciros cómo miles de personas
viven en la actualidad felices en poblaciones que yo he edificado para
ellos. Lo que hice en Santa Fe, deseo hacerlo aquí también. Pero necesito
vuestra cooperación. Vuestra práctica de tomar varias esposas debe desaparecer.
Debéis aprender a vivir felices con una sola mujer que os sea fiel,
de la misma manera que vosotros le seáis fieles a ella. Debéis también
renunciar a vuestros ídolos y adorar al único verdadero Dios. Esas informes
masas que vosotros habéis fabricado con vuestras propias manos no pueden
protegeros. No pueden protegerse ni a sí mismas. Traédmelas, de manera
que yo pueda destruirlas y al mismo tiempo libertaros de las cadenas
con que el demonio, príncipe de la mentira, os tiene atados» (R. Aguayo
Spencer, Don Vasco de Quiroga. Documentos 46-47; +Callens 63-65).

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