NOTAS BIBLIOGRÁFICAS y Fotografías que nos envía Ángel
Luís Portillo, sobrino de D. Luís, y gran colaborador de
esta Web. Aparecen dentro del libro
"Luís Gabriel Portillo.
Ruiseñor del destierro" publicado en 1989.
| ISBN: |
84-7658-195-5 / 8476581955 |

En su etapa de estudiante en Madrigal
Estudió en los Salesianos, en Salamanca; luego fue estudiante
de derecho en la Universidad. Hizo la tesis doctoral en Madrid, donde
conoció a Federico García Lorca.
En 1934 fue nombrado profesor auxiliar de Derecho Civil en Salamanca,
siendo rector don Miguel de Unamuno, a quien llegó a conocer
y a admirar profundamente. Publicó "Programa de Derecho
Civil", para un curso de Derecho de familia y Derecho hereditario.
Cuando estalló la guerra civil se alistó en las Fuerzas
Republicanas, como no-combatiente -por miedo a matar a alguno de sus
hermanos, cogidos en la zona franquista-: fue instructor político
de las tropas; en las que había bastantes analfabetos. En la
Batalla del Ebro fue enlace y mensajero; enfermó gravemente del
riñón como consecuencia, y, aún afectado, el ministro
de Justicia, D. Manuel de Irujo, le hizo miembro de su "equipo"
en el Ministerio, donde hicieron lo posible por salvar vidas, no ejerciendo
la pena de muerte de la que tan salvaje uso hacía el enemigo.

Luís Portillo en Salamanca
Al avanzar el "Movimiento", se trasladó con el Gobierno,
primero a Valencia y luego a Barcelona. Finalmente en febrero del 39
hicieron la dura travesía de los Pirineos; iba con un grupo de
vascos, facilitando así su ingreso a Francia. Vino a Inglaterra
patrocinado por un diputado laborista, el Sr. Brown. Llegó como
profesor a una colonia de "niños vascos", la de Lord
Farringdon. Cuando varias de estas colonias se cerraron ante la amenaza
de la segunda guerra mundial, se trasladó, con siete muchachos
restantes, a la colonia de Aston, cerca de Oxford, donde se encontró
con una estudiante de español que la frecuentaba, Cora Blyth,
con quien se casaría en 1941.
Tras el cierre de Aston, Luís encontró asilo en casa
de un catedrático de Oxford que albergaba además a otros
dos españoles; el ilustre Dr. Pío del Río Ortega
y su buen amigo madrileño, Nicolás. En Cambridge, había
otro núcleo de ilustres españoles con quienes se relacionaban
singularmente, don Pedro Bosch Gimpera y familia, y el Dr. Trueta.
Los exiliados republicanos recibían 10 chelines semanales de
un fondo: trabajaban en lo que se ofreciera, barriendo nieve en invierno,
quitando escombros en Londres, etc. Luís encontró trabajo
en un cafetillo, pelando patatas once horas diarias. Luego, con un amigo,
fue a cavar los cimientos de un aeródromo cerca de Swindon: pero
al adelantar la obra, los despidieron como constituyendo un riesgo a
la seguridad nacional.
A la fuerza de leer periódicos y escuchar radio, Luís
adquirió un conocimiento suficiente del inglés para colocarse
en la Agencia de Prensa Reuter con otros españoles. Allí
se trabajaba con tal velocidad que se les quitaba la traducción
de la máquina a medio hacer, ¡sobre todo tratándose
de un discurso de Churchill!.
El autor, Chaves Nogales, vivía en el mismo bloque de pisos
que ellos, y Luís contribuyó a su revista Atlanta. Su
mujer, Cora, al terminar la carrera, se había colocado en la
Censura Postal. Luego se trasladó a un ramo de la BBC, la London
Transcription Service, que enviaba material en disco a América
Latina.
Después de Reuter, Luís también se colocó
en la BBC y empezó una época de gran satisfacción
escribiendo un programa diario, "Radio Gaceta", para países
de habla española. La sección estaba basada en Aldenham;
así la familia se trasladó en 1949 a Stanmore, al norte
de Londres. Tenían tres hijos, otro había muerto en 1947,
de tosferina. El quinto, y último, nació en 1953: había
de llegar a ser diputado, muy joven, y ministro (tercero de Departamento)
a los 34 años, en 1987. Luego fue Ministro de Transporte y con
frecuencia visita España.
Cuando hicieron cortes en los Servicios Externos de la BBC, Luís
perdió su empleo "por no ser súbdito británico"
(aunque le habían aconsejado que, para el trabajo que hacía,
era mejor no serlo). Se naturalizó pronto después, y disfruta
de doble nacionalidad.
Se colocó en el Ministerio de Información, como traductor.
Los fines de semana traducía un semanario y una publicación
mensual para América Latina del Ministerio de Asuntos Exteriores.
Una temporada fue corresponsal en Londres del periódico mexicano
Excelsior. Contribuyó con una serie de Cuentos para la radio
a América, y tomaba parte en discusiones radiofónicas.
Publicó unos artículos y poemas en la revista el Clarín,
de la Sociedad española del Colegio de Comercio de Liverpool,
donde enseñaba su amigo D. José Picazo. Dio clases de
español en el King's College, Universidad de Londres, y alguna
conferencia sobre figuras literarias españolas en la City Literary
Institute. Fue examinador para el Instituto de Lingüística,
preparando exámenes escritos y examinando oralmente para los
grados más elevados. Tradujo, con su mujer, dos libros en la
serie "Britain in Pictures", de Walter James Turner: Las aldeas
inglesas, y Novelistas ingleses (Espasa Calpe, Argentina).
Y durante todo este tiempo, escribía poesías, y un vivido
relato en prosa, "La última conferencia de Unamuno"
que, maravillosamente traducido al inglés por Ilsa Barea, la
esposa austriaca del novelista Arturo Barea, fue publicado en Horizon,
y luego fue elegido para la selección de artículos destacados
Golden Horizon (Glimpses of Greatness), de Cyril Connolly, 1953.
Tenía casi terminada una biografía de D. Miguel de Unamuno,
cuando apareció otra, anticipándosela, y la abandonó.
Fue co-fundador en Londres de Izquierda Republicana, que mantenía
estrechos vínculos con los socialistas. Se reunían con
regularidad en casa del autor, D. José Antonio Balbontín,
y de su mujer María. Todos los años sin falta se ha celebrado
el 14 de abril.
El 24 de noviembre de 1972, D. Fernando Valera, desde París,
le nombró jefe de la Delegación Diplomática Oficial
del Gobierno de la República Española en Inglaterra. Desde
París visitaron Londres, Valera mismo, D. Emilio Herrera y su
esposa Irene, D. Manuel de Irujo cuya hija Mirentxu vivía casada
en Inglaterra.
En 1972 se jubiló del Ministerio de Información, sumándose
al crecido número de socios del Club de los Jubilados Españoles
en Londres. Desde 1984 vive en el campo, en Chorleywood, Herts; los
cuatro hijos, dos de ellos casados, uno con dos hijas, viven bastante
cerca.
Retorna a Salamanca dos veces al año, y varios miembros de la
numerosa familia española le visitan en su casa.
Allí, en la Plaza y en algunos rincones, puede uno hacerse la
ilusión de que el tiempo se ha detenido para siempre. Pero es
suyo el amargo dilema del emigrado: España no es como era, sus
hijos se criaron como británicos aunque sienten mucho cariño
a España y a su familia española. Su hogar ahora está
en su pueblo rural entre los campos y bosques de un país lluvioso,
templado en todos los sentidos, ajeno aunque querido.