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Nombre:José María Rodríguez
Título:Gran benefactor
Fecha del mensaje:17/07/2004 20:56:22
Contenido:

Quisiera adherirme y agradecer a esta gran persona lo mucho que hizo por cuantos paisanos solicitamos su ayuda. Año 1955, recién salido del colegio de los Salesianos, regrese a Madrigal a casa de mis padres. Mi progenitor, agricultor, viendo el difícil futuro para mi si permanecía en el pueblo me aconsejo, aprovechando la emigración de aquella época a Cataluña y Vizcaya, buscase otros horizontes. Un año antes mi hermana Mercedes y su familia ya lo habían hecho y con ellos me reuní. No habían pasado 15 días cuando D. Lucio me comunico que un gran amigo suyo con quien convivió en Galicia, me proporcionaría un trabajo en un taller que Alfredo, su amigo, dirigía (talleres UNCETA).
Gracias a D. Lucio, hoy 49 años después, jubilado ya, aprovecho estos apuntes que acabo de leer par enviar a sus hijos Julio, Cesar, M. Luz y Pacita, con los que me unió siempre una gran amistad, un fuerte abrazo.
Jamás olvidare a su padre , D. Lucio, gracias al cual conseguí un porvenir que en aquella época era poco realizable.
Fue un gran hombre y yo personalmente nunca lo olvidare.

José María Rodríguez Almeida


Nombre:Adolfo Portillo
Título:¡QUE HOMBRE! ¡QUE FAMILIA!
Fecha del mensaje:23/06/2004 18:54:18
Contenido:

¡QUE HOMBRE! ¡QUE FAMILIA!

Que puedo decir de Lucio Garzón Baz

Queridos amigos Julito, y demás hermanos, permitidme que os diga que la primera fotografía (pintura), el pintor tubo un pequeño lapsus o al menos yo no le he visto nunca así a tu padre, la tercera fotografía, esa sí, esa nos refleja su carácter, le recuerdo siempre con esa sonrisa, ese carácter nato en las personas que como vuestro padre – podéis estar orgullosos – viven solo para hacer el bien a los demás.

Permitidme Julito, Mari Luz, Cesáreo, Pacita. Conocí a vuestro padre cuando empecé a tener uso de razón, podría contar tantas cosas de vuestros padres y abuelos (maternos, los paternos apenas les conocí), que colapsaría la web, pero no, no llegaré a tanto.

Tendría yo 10 o 12 años, cuando en casa de mis tíos Alejandro y Benita, todas, todas las noches del año formaban una tertulia,.donde en la sala de estar dialogaban y jugaban, siempre a la brisca a excepción de los días de Navidad, que el juego familiar era la lotería (que no el bingo)

Los contertulios casi siempre los mismos; además de los esposos anfitriones, mi tía Patricia desde la primera hora, pues alguna hora después venía a buscarla mi tío Fabio, mi padre al que yo acompañaba, el Sr. Carrero y la Srª Quirina.

Al amor de la lumbre si era en invierno, Inés, Felisa la “Chocha”, Luz y a ratos yo. Y si en verano, este pequeño grupo nos sentábamos en el banco y sillas en el portalillo de fuera.

Muchos días Luz se sentaba con los otros tertulianos y jugaba con ellos a las cartas, si esto último sucedía era por que Lucio estaba fuera de Madrigal por lo que la novia no tenía que preocuparse de la puerta. Si Luz estaba en la cocina, cada dos o a lo sumo tres minutos, salía de la cocina habría el portón y la mayoría de las veces regresaba a su silla, cuando no regresaba, es que Lucio había llegado.

Que Lucio era, cortes, simpático, cariñoso y persona dada a los demás, todos lo sabemos, sabemos que todas estas probidades eran natas en Él. Pero estas virtudes no solo son suyas, tenía una Luz con alumbramiento constante, poseía un amor DULCE AMOR el de su esposa. Mujer con voz angelical, voz con acento dulce, cálido, tierno, amoroso. Yo solo sé que mi oído disfrutaba del fino timbre de su palabra. Esta mujer que nada tiene de particular que así sea, engendrada de un padre tan bonachón, tan crédulo, tan candoroso.

Me he preguntado infinidad de veces, ¿Cómo es posible, que este suboficial de la guardia civil, pudiera capturar a un delincuente y ponerle las esposas? Siempre he pensado, como la guardia civil van en pareja, seguro que le tocaría al compañero esposar al malhechor En una de las idas a Venezuela de mi suegra, me cupo la suerte de acompañarla hasta Barcelona desde donde embarcó para su destino, después de llevar en Barcelona tres días, me puse en contacto telefónico con Luz y Lucio, por la tarde después de terminar su trabajo fueron a buscarnos al lugar donde nos alojábamos; la cariñosa bronca que me largo tras invitarnos a cenar fue de órdago a la grande.

Estás en Barcelona tres días sin llamarme, eso es no tener vergüenza. Las mentiras piadosas con las que intenté defenderme no me valieron de nada. Recuerdo que en la larga charla que sostuvimos, se quejaba de no poder colocar en puestos de relevancia a la infinidad de personas que acudían en su auxilio, aunque por supuesto siempre tenia un puesto donde situar a cada cual, recuerdo me decía: Puedo colocar a medio Madrigal – entonces eran los años de resurgimiento donde la industria necesitaba mano de obra, tanto cualificada como de braceros – en muy buenos puestos, pero todos los que vienen cuando les pregunto tu en que trabajas, la respuesta siempre era la misma; Yo Don Lucio “pa” lo que me manden”.

Lo que me manden ya sabes (me decía) trabajos corporales, y agregaba con verdadera pena ¿Qué pasa en Madrigal con la gente, que por lo que veo no están preparados?

De verdad Adolfo todo esto me produce tristeza.

Dice que en la mesa y en el juego se sabe lo que son las personas.

En los últimos años de su vida frecuentaba su querido pueblo Madrigal de las Altas Torres sobre todo en verano, ¿Qué mayor placer que unas jugadas a la garrafina, rodeado de amigos, muchos de ellos de la infancia? Si por alguno de los avatares del juego, se alteraban dos o mas personas, allí estaba Don Lucio aplacando a los contertulios; con tal facilidad conseguía pacificar los ánimos, que se le notaba su profesionalidad por las innumerables veces que en su vida habría tenido que intervenir Era tal el cariño que tenía a su terruño, que decía: No hay otro pueblo en el mundo donde se veranee mejor que en este, yo podía irme a una torre, al mar, a donde me diera la gana, pero ¿donde se puede encontrar un lugar tan tranquilo y acogedor como este?

El día de su entierro suena mi teléfono, es una llamada de Salamanca, un Ruipérez, (creo era Jesús) me pide le informe sobre la hora del sepelio, ha tomado mis datos telefónicos de los archivos comerciales en la librería Cervantes.

Pero no estoy contento con mi pueblo, el día de su inhumación, vergüenza me da decirlo, comentaba con un amigo que me decía: Te has fijado que ingratitud, los pocos asistentes al entierro de este Sr. donde la mitad del pueblo le debe el mejoramiento de su vida, ahí están las colonias que ha fundado en Bilbao y últimamente en Barcelona. Le digo a este amigo: Ya sabes que los madrigaleños somos un tanto fríos, hemos visto otros enterramientos similares en los que también han tenido escasa asistencia, que lo vamos hacer

Verdaderamente solo me queda decir de este hombre, que fue un gran amante de su terruño, al igual que de su familia.

¡QUE HOMBRE! ¡QUE FAMILIA!



Nombre:Pili
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 14:02:41
Contenido:

“Maravilloso. Sin ninguna duda. Desconocemos a nuestro nivel su inteligencia, pero sí conocemos su sencillez. Podía ponerse a todos los niveles con el interlocutor que tuviera delante: labrador, pastor o ingeniero de caminos. Nunca, delante del pueblo raso, tuvo aires de grandeza. Nunca fue una persona “ALTANERO”.

Un año, ya lejano en el tiempo pero fresco en mi memoria, en la hora en que los teatros se quedan con el vacío de los aplausos, paseaba la que dicta con mi marido y, quiso la circunstancia de ésa noche encontrada, tropezar de bruces con D. Lucio, su mujer Luz y otras personas que acompañaban al matrimonio sorprendido. No escatimó segundos ni excusas para “dejar” a su grupo y “llenarnos” de abrazos y saludos.

Maravilloso. El amor a su pueblo, oyéndole hablar se deshacía y se hacia agua en la boca. Sin duda.


Nombre:Manuela del Pozo
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 14:01:43
Contenido:

“Me devolvió al marido. Me trajo al marido junto a mi lado. (Estas frase no hay que leerlas escritas, hay que oírlas en la voz de Manuela, como yo las oí con segundos de silencios).

Para mí (para Manuela) D. Lucio fue más que mi padre. Año 1.969 mes de Septiembre y sabiendo lo que a mis hijos les entusiasmaban las Fiestas, no me pensé una vez el venir a Barcelona. D. Lucio me avisó que tenía un trabajo ideal en la manera de ser de Fael. Así que con el aviso dado de Vicente Velayos y la palabra de D. Lucio en su colocación, me faltó tiempo para hacerle llegar a Fael, que se viniera para Barcelona. El aviso se lo hice llegar de la manera más rápida, pero que a la vez y pensándolo con el tiempo pasado, fue una manera brusca o cuanto menos la peor manera de decírselo. La alegría y la ilusión de poder estar con Fael en pocos días, me llevó a enviarle un telegrama. En aquellos años, los telegramas eran noticias de mal agüero, pero yo quería darle una buena noticia a Fael y buen susto se llevó, me dijo, al recibirlo.

Me devolvió al marido. Yo en Barcelona con mis hijos y Fael en Alemania, así que éso no era vida en vida. A D. Lucio darle miles de gracias es poco. D. Lucio fue, más que mi padre”.


Nombre:Vicente Velayos
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 14:00:37
Contenido:

“En 1.960 y con 26 años llegué a Barcelona con la ilusión de entrar en la Pegaso. Lo que yo quería era trabajar ya, pues estaba “pelao” (las palabras del paréntesis son mías, curiosamente a Vicente creo que le llamaban de mote “Pelao”) sin un duro en el bolsillo y la Pegaso me ofrecía trabajo para dentro de como mínimo un mes. No podía estar un mes viéndolas pasar, así que me dijeron que fuera a ver a D. Lucio. Al día siguiente ya estaba trabajando. La empresa, donde otros madrigaleños llegaron a trabajar, se llamaba AFA, que desarrollaban motores para lavadoras y similares. No se si D. Lucio fue accionista de la misma, lo que si se, es que al dueño lo tenía como vecino en Benedicto Mateo.

Unos años más tarde tuve un accidente con la perdida de un dedo, lo que me representó una baja de 26 meses y que gracias a D. Lucio no perdí el puesto de trabajo, gané en la agilización de papeleo y la rápida intervención hizo que no perdiera el brazo.

Creo que la casualidad o alguien le llevó la noticia a D. Lucio de mi accidente, y él mismo me habló y me abroncó de que como no se me ocurrió haberle llamado cuando el accidente. El hecho es que por ignorancia, por no molestar o por creer que sería poca cosa, lo dejé pasar, hasta que me di cuenta que no podría volver a realizar el mismo trabajo y unos paisanos me aconsejaron visitar a D. Lucio, así que en ése momento de la visita, recibí la bronca como un padre a su hijo.
Me llevó a MAPFRE que sin casualidades de la vida, uno de sus directores, creo que se llamaba Merino, era muy amigo y paisano y el tema se solventó, como digo, sin la perdida del brazo.

D. Lucio siempre acogió las gracias por parte de cualquiera, pero nunca aceptaba ningún regalo, así que mi forma de ser, me hizo presentarme en su casa con un jamón. Bendita familia.

Una vez recuperado y dada mi pequeña “invalidez” no podía desarrollar el mismo trabajo en “máquinas” y me colocó como supervisor en la misma empresa AFA. La misma empresa que diez años después, coloqué como vigilante a malogrado y querido Fael”.


Nombre:Lumi Lima
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 13:59:09
Contenido:

Era un hombre afable, como atenta y afable era su esposa Dª Luz.
Siempre encantados de recibir en su casa a los madrigaleños que a ella nos acercábamos, bien como visita de cortesía, bien como reclamo en ayuda o aval para ésa solicitud de trabajo que cualquier madrigaleño cumplimentaba con la ilusión de "echar" raíces.
D. Lucio rehuía o se excusaba por razones de trabajo, en encuentros de madrigaleños en actos como bodas o bautizos, pero su visita se hacia presente en ésos actos terribles del último adiós de cualquier madrigaleño que dejaba este Mundo, en el pésame inesperado.
Triste recuerdo me llega a la memoria. A mediados de los 60, el trabajo no estaba tan fácil, ya que no había industria ni empresas, para la gran riada de inmigrantes llegados de cualquier punto de España. Mi hermano Melchor delicado de salud, solicitó ayuda a D. Lucio, quien le encontró una colocación en Hispano Olivetti. La desgracia y la salud maltrecha de mi hermano, hizo coincidir el aviso de entrar a trabajar, con la noticia inesperada del fallecimiento de mi hermano Melchor. Mi cuñado Paco, hijo de Paco el "guarda" y hermano de Maximiliano y Tomasa, por propia iniciativa cumplimentó una hoja de admisión en la Empresa COBEGA (COCA-COLA) , al llegar a la casilla donde se reclamaba si conocía o tenía algún familiar en la Empresa, puso una crucecita en dicha casilla. Con la cumplimentación de la crucecita se pedía transcribiera el nombre de la amistad o familiar en la Empresa. Ni corto ni perezoso, ni pensado dos veces, anotó el nombre de LUCIO GARZÓN. Dejó la solicitud y espero a que le llamarán, pues le hacia mucha ilusión trabajar en dicha empresa. Pasados unos largos días de espera y, sin noticias de la Coca-Cola, se presentó en casa de D. Lucio y le explicó el caso. Afable como siempre le dijo que encantado en ayudarle, aunque advirtiéndole que se lo tenía que haber dicho antes, ya que si él, D. Lucio, hubiera tenido "algo" con la fábrica, le hubiera salido el tiro por la culata al rellenar la casilla del "sí" y el nombre de la persona del "sí". Paco, salió de casa de D. Lucio muy contento y con una tarjeta de presentación para que fuera entregada en la Empresa Coca-Cola. Paco, mi cuñado, se personó en la sección de personal de la Coca-Cola con una tarjeta de D. Lucio y unas letras al dorso de la misma, y , ¿qué ocurrió? Que la única plaza de carretillero fue para él, para mi cuñado y allí siguió durante 40 años hasta su jubilación.

Una persona afable, cariñosa y siempre con la verdad por delante y la bondad en sus gestos.


Nombre:Ambrosia
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 13:58:42
Contenido:

“En mi llegada a Barcelona, 1.960, vi en D. Lucio y su familia; la familia encontrada. Juan marchó de Madrigal en 1.958 (se refiere a su difunto marido Juanito) y me quedé como aislada. D. Lucio le colocó en Hispano Olivetti y en 1.960 me reuní con él. Mis llantos de juventud en aquellos años, callaban por el trato familiar que siempre tuve en D. Lucio y su familia.
Siempre desviviéndose por todos y por todo. No sólo se preocupó de los primeros llegados, sino también de los hermanos de éstos y de los hijos de unos y otros. Con o sin lazos familiares, nunca dejó a la sombra a nadie que llamara a su puerta”.


Nombre:Germán Porraza
Título:Recordando a D. Lucio
Fecha del mensaje:04/06/2004 13:57:37
Contenido:

“Una persona entrañable. Ahora a la edad que lucimos con retiro, nos damos cuenta de su trabajo y de lo que representó en nosotros, en la agonía de los años 50. Una persona entrañable. Los dos, Dª Luz y D. Lucio entrañables sin perdida en mi memoria.
En 1956 con la construcción del metro de Barcelona, a unos cuantos paisanos nos colocó en ésas obras y cada uno desarrolló un trabajo según su oficio: paleta o albañil en su mayoría, o, carpintero en mi mismo. Luego al poco tiempo pasé a Ford, pero a Franco no le gustaba ése nombre o pronunciación y se cambió por Motor Ibérica

Algunos domingos me acercaba a su casa, allí en Benedicto Mateo y siempre había un marco o una puerta o un armario que colocar o pulir. Siempre la voz y el trato familiar estaba a tu lado hablando de lo que tu entendías.

La inmensa bondad de Dª Luz, apartaba muchos resabios a D. Lucio.

Siempre que me acerco por Madrigal y encamino mis pasos al cementerio, deposito unas flores en la tumba de ése matrimonio entrañable. No fue alguien que te colocaba y si te he visto no me acuerdo, era un paisano, un amigo y un padre para muchos de nosotros”.



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