HOMENAJE A DONFE (23/11/02)
El Hotel Draco's de Cebreros, en su afán por promocionar la
cultura y reconocer la labor literaria y artística de los personajes
ligados a Cebreros, quiere homenajear al que fue párraco de la
Villa durante varias décadas y dejó una impronta de amor
y fraternidad entre sus feligreses.
Donfe, como le
gustaba que lo llamaran cariñosamente, amén de la figura
pública conocida por todos como un párraco preocupado
vitalmente por su parroquia, por los problemas de sus gentes y por el
bienestar de los enfermos, se nos revela ahora como un místico
en la vena del más puro y genuino misticismo con denominación
de origen abulense, como sus paisanos Teresa de Jesús y Juan
de la Cruz.
Una revelación, al menos para muchos de nosotros que no le tratamos
en los últimos años de su vida, pero que siempre le hemos
guardado el cariño del monaguillo travieso y el niño asustadizo
que se resguardaba tras las faldas del cura protector, y el agradecimiento
por haber ayudado a nuestros padres a buscarnos un colegio donde tuviera
uno la mejor educación.
Que era un gran humanista dedicado a la literatura y a las artes en
general lo sabíamos todos: por su avidez lectora, por sus dibujos,
por sus cuentos. Ahora, repito, se nos revela en este libro póstumo,
coeditado por algunos de sus amigos que más le trataron en los
últimos años (Francisco López, Teresa Beltrán
y Carlos Aganzo), como un gran místico en tensión continua
y, a veces, desesperada con el objetivo trascendental de sus ansias,
sus anhelos cristianos. Tensión no exenta de dudas y desazones
(la duda, tan humana y saludable, incluso como alimento del espíritu
y retoñar de esperanzas renovadas). Siempre con el punto de mira
en el más allá, siempre con el cuerpo aquí y la
mente allá, siempre pendiente de un reencuentro sideral en el
paraíso contemplativo de los cristianos.
Felix González
El homenaje que se le rindió a Felipe Doyágüez,
más conocido cariñosamente por Donfe, en el del Hotel
Dracos de Cebreros, el pasado sábado 23, resultó muy emotivo
y conmovedor. El público, que llenaba el Salón Imperial
del Hotel, expresó su apoyo al fuera párroco del pueblo
durante 32 años y que veía ahora publicados sus poemas
después de que un grupo de amigos quisiera cumplir su última
voluntad. Donfe, en el lecho de muerte, había pedido una rosa
en el altar de San Pedro, en el Vaticano, y un librito que recogiera
algunos de sus poemas. En su humildad, Donfe, nunca quiso destacar y
no se preocupó por sacar a la luz pública sus poemas y
sus dibujos. Ahora, gracias a este grupo de amigos, nuestro párroco
se nos revela como un gran místico, en la vena del más
puro y genuino misticismo con denominación de origen abulense,
como sus paisanos Teresa de Jesús y Juan de la Cruz. Una revelación
para todos aquellos que sólo conocíamos de él su
faceta humanista, preocupado por los enfermos y volcado en ayudar a
la gente de su pueblo.
Quisieron sumarse al acto con su presencia las autoridades cebrereñas
y los más ilustres poetas y representantes de las artes en general
de la provincia de Ávila, que leyeron buena parte de sus poemas
místicos. El acto finalizó con un mini concierto del gran
guitarrista ligado a Cebreros don Eugenio Carballo.
La publicación del libro que se presentó ¡Oh, Dios,
ceguera en la que estoy perdido...!, fue testimonial, sin ánimo
de venta, pero, dado el éxito y por petición del público,
se está estudiando una reedición en formato más
lujoso y que incluya poemas inéditos, para que pueda ser comprado
en las librerías.