Entorno Natural
Madrigal de las Altas Torres

Zona del Cordel - Pared de la Puebla

 

CAÑADA DE LAS MOSTRENCAS
http://www.latrashumancia.org/

Proponemos en esta ocasión un recorrido por la vía pecuaria conocida como “Cañada Real de Mostrencas”, tal y como aparece en los expedientes de clasificación, si bien los lugareños de los diferentes términos que vamos atravesando están más familiarizados con otros nombres como Cordel de Extremadura, Cordel de Peñaranda o Cordel de merinas.

Se trata de un importante ramal que sin llegar a ostentar la categoría de cañada real, como su título puede llegar a equivocarnos, alcanza en sus puntos más anchos más de las 90 varas castellanas preceptivas.

Atraviesa de norte a sur, o de sur a norte en la vuelta, a lo largo de unos 83 kms., las comarcas de las Dehesas Occidentales y La Moraña en Ávila, la Tierra de Peñaranda en Salamanca y la Tierra de Medina en la provincia de Valladolid, uniendo dos de las antiguas grandes rutas de la trashumancia: las cañadas reales Soriana Occidental y Leonesa Occidental

Hace mas de 40 años que no se utiliza como tal en los grandes recorridos, aunque sus recursos los aprovechan los pastores locales y pequeños recorridos de trasterminancia que conducen a las rastrojeras de final de verano. Su falta de uso la aboca al abandono y degradación como a todo el entramado de vías pecuarias de la península ibérica y por ello en ella vemos las huellas de la decadencia y el desuso con múltiples agresiones como son interrupciones, ocupaciones, invasiones o estrechamiento.

Sin embargo la Cañada de Mostrencas no es tampoco ajena al rico patrimonio cultural y natural que jalona los caminos ganaderos tradicionales y que hacen de ellos un conjunto único que merece ser protegido, conservado y revalorizado. Se nos ofrece como una inigualable plataforma para descubrir los atractivos de las comarcas que atraviesa, ofertándose como una posible vía para potenciar el turismo rural ordenado y respetuoso con el entorno, sin olvidar el uso ganadero prioritario, y convertirse en una línea alternativa al desarrollo de los municipios

RECORRIDO

Comenzamos en el punto donde la Cañada de Mostrencas toma identidad propia de la mano de la Cañada Real Soriana Occidental, en pleno corazón de la Dehesa de Rivilla de la Cañada, término de Cabezas del Villar (Ávila).

Aquí un amplio descansadero, salpicado por imponentes ejemplares de fresno, nos marca el inicio de nuestra marcha, concretamente sobre el pequeño  que salva el lugar donde el río Gamo recoge las aguas del arroyo de Vallejo de los Callejones. Un camino dibujado sobre el trazado del cordel, a pocos metros de las casas de la finca nos muestra a las claras el camino a seguir.

Durante varios kilómetros atravesaremos una de las dehesas más importantes en extensión en este territorio; la encina y los berrocales de granito serán nuestros continuos acompañantes, pero además iremos observando lavandas, torviscos, tomillos o gamones, sin descartar que nos sorprenda una salida rápida de alguna torcaz o algún conejo de monte.

A unos 4 kms., tras abrir una portera que guarda la finca, nos alejamos momentáneamente del encinar y nos adentramos en un área de pastizal donde abunda en primavera y verano la orquídea y otras innumerables florecillas silvestres. Junto a las separaciones de parcelas con vallas de piedra hallaremos abrevaderospara el ganado, algunos de una rusticidad muy atractiva, aprovechando la existencia de charcas y manantiales naturales. Desgraciadamente en este ultimo año no se les ha ocurrido otra cosa que incluir una pista casi asfaltada para llegar a la finca y que ocupa el trazado rompiendo parte del encanto y sabor descritos.


Después de 7 kms., desde el inicio, llegamos al casco urbano de Cabezas del Villar, excelente oportunidad para conocer la forma de vida de sus vecinos, hacer un alto y recorrer su arquitectura popular en casas de granito con cimentaciones sobre la roca madre, diferente a la que veremos en el resto de la ruta.

Dejamos atrás el pueblo para volver a retomar la dehesa, no sin antes haber cruzado por el descansadero y puente que salva el río Margañan después de una pronunciada bajada. Aquí podremos relajarnos y detenernos para escuchar el sonido del agua y sus rápidos entre las rocas, así como contemplar la flora y fauna de un río que acusa un fuerte estiaje en los meses de sequía.

Nos adentramos en la finca de Zurraquín y por un momento merece la pena desviarnos hasta alcanzar los restos de la torre medieval y su ermita, hoy convertidas en aprisco, y donde se conserva un frente con un a inscripción que nos desafía a descifrarla.

Al volver al cordel, continuamos por la Dehesa de Migalvín, donde no será extraño hallar a nuestro paso vacas pastando plácidamente entre la multitud de berrocales de granito algunos en increíbles equilibrios que llamarán nuestra atención, equilibrio que se refleja también en la compatibilidad entre el aprovechamiento de los recursos y la conservación del medio ambiente que se dan en estos paisajes modelados por el hombre a través del tiempo, como son la dehesas.

Llevamos ya 17 kilómetros de recorrido con un trazado de la Cañada de Mostrencas perfectamente dibujado, variando en anchura, bien conservados. Tras rebasar la portera y el paso canadiense que delimita la finca de Migalvín, entramos de sopetón, sin transición alguna, en la inmensidad de las planicies que conforman las tierras de cultivo de la estepa cerealista, coincidiendo además con la división administrativa entre las provincias de Ávila y Salamanca.

El cordel sigue bien definido pero ahora ya no por hitos de piedra o vallas de granito sino por linderos y cunetas de los cultivos adyacentes. El paisaje ha cobrado otra dimensión, encontrándonos ante una nueva forma de aprovechamiento de los recursos, como son los campos de cereal de secano que conforman la Tierra de Peñaranda y que se repetirá en la Moraña abulense y en la Tierra de Medina.

Salvando algunas suaves lomas y vadeando los regatos temporales llegamos hasta Mancera de Abajo, ya a unos 21kms. desde nuestro comienzo, antes habremos cruzado el término de Salmoral, cuyo núcleo de población y su impresionante iglesia parroquial son visibles en todo este tramo, los cuales podremos fácilmente visitar tomando cualquiera de los múltiples caminos rurales que van saliendo hacia nuestra izquierda.

Salmoral no obstante representa como ninguno uno de los principales problemas a los que se enfrenta el mundo rural como es la despoblación no en vano ha llegado a perder casi el 70% de sus habitantes. En este sentido diversificar las formas de economía tradicional y complementarlas con otras actividades formaría parte de la importancia de conservación de las vías pecuarias como caminos que ofrecen posibilidades para rutas en la naturaleza o revalorización de su patrimonio asociado capaces de generar nuevas expectativas y empleo en las zonas que atraviesan

Volviendo al camino a estas alturas ya hallamos tenido oportunidad de avistar algunas de las múltiples aves que encuentran en su hábitat en la estepa cerealista, como alondras quebrando en su vuelo a la vez que emite su inconfundible canto, cucuruchonas cruzando despreocupadas ante nosotros o algún aguilucho cenizo planeando en busca de su presa.

En Mancera de Abajo se nos ofrecen varias posibilidades para conocer como son las ruinas del antiguo palacio de Luis II, el convento de las MM. Carmelitas, su iglesia parroquial los restos del molino de agua y el soto del río Zamplón.

Salimos del pueblo por su calle principal, precisamente llamada Calle Merinas, para, tras recorrer un pequeño tramo asfaltado por carretera, adentrarnos en el término de Bóveda del rió Almar, cuyo casco urbano queda a nuestra izquierda, a unos dos kilómetros. Varios caminos nos conducen a él, pero el más interesante es el que encontramos siguiendo las márgenes del río que presenta en estas zonas espesas alamedas con lombardos y sauces acompañados de rosales silvestres y majuelos.

El Almares el río más importante de la Tierra de Peñaranda, en otra época muy abundante de agua, rico en fauna piscícola y cangrejo autóctono, pero en la actualidad con un acusado estiaje agravado por diversas causas como son el deterioro de sus riberas, descensos de la capa freática, extracciones de áridos y sobre todo la existencia de un embalse en su cabecera que no contempla un caudal ecológico

Seguimos tras vadear el río y el descansadero en el que se convertían las praderas de las orillas para llegar al término de Peñaranda de Bracamonte, por el cual la cañada apenas roza su límite en unos 400 metros. Tomando el camino del paraje de San José podemos acercarnos tras unos 3 kms. A la cabecera de comarca donde están situados la mayor parte de servicios e infraestructuras



Entramos ahora en territorio de Cantaracillo a cuyas calles accedemos tras bajar la cuesta de la potabilizadora de aguas, rebasar la línea férrea Madrid-Salamanca y salvar la nacional 501 utilizando un túnel habilitado para el paso de rebaños. Estamos a unos 30 kilómetros del inicio

Atravesamos el pueblo, no sin visitar primero las ruinas de su ermita y su iglesia parroquial ambas de estilo mudéjar destacando el artesonado de madera, para afrontar un largo trecho hasta llegar a Rágama. Entretanto podremos haber observado algún milano con su inconfundible silueta mientras planea como un cometa rojo sobre nosotros o la familiar imagen de la cigüeña blanca alimentándose en los regatos o descansando sobre el nido de las iglesias.

Subidos en la cima de las suaves cuestas se nos abrirá el panorama asemejado un puzzle en tonos verdes, ocres y pardos del cultivo de cebada y trigo, o el ocaso del sol que convierte el cielo en un escenario de rojos y naranjas sobre las formas rasgadas de las nubes. Habremos entrado en el término de Paradinas de San Juan, cuyo núcleo urbano se aprecia a lo lejos. Es interesante conocer sus rodales de pinos unos de los de mayor extensión en la comarca.

Al llegar a Rágama después de ya 45 kms. de recorrido entramos por la vera del río Regamon cuyas riberas cordonean con chopos lombardos y álamos blancos y nos podremos acercar a contemplar el ábside mudéjar de su iglesia y la monumentalidad de su interior.

No podemos olvidarnos de la Laguna de los Lavajares, un humedal protegido por pertenecer al catalogo de Zonas Húmedas Protegidas de Castilla y León, de unas 20 hectáreas en la actualidad y que constituye cuando presenta lámina de agua, un hito importante de parada para las aves migratorias en sus rutas hacia los cuarteles de invernada, quedándose algunas de ellas aquí durante esta época. Penosamente, el descenso de la capa freática y las zanjas de drenaje han puesto en peligro este enclave de vital importancia para numerosas especies.

No sería extraño avistar aquí bandos de avutardas que residen de forma permanente en estas tierras especie protegida y escasa cuya población mundial encuentra en estas estepas cerealistas un hábitat adecuado para su supervivencia no en vano es considerada zona ZEPA (Zona de Especial Protección para las Aves)

Al pasar a la provincia de Ávila podemos apreciar uno de las causas mas importantes de degradación de las vías pecuarias como es la concentración parcelaria, la cual por mor del reordenamiento territorial, nuevos usos del espacio agrícola y facilitar el acceso a los campos de cultivo, en muchos casos han hecho desaparecer las cañadas y los cordeles alegando falta de uso e interés o llegando a estrecharlos como es el caso a caminos de tierra, con apenas unas cunetas pastables.

Estamos en el termino de Horcajo de las Torres, en el cual la cañada se reduce bruscamente a unos 10 metros de anchura sobre los 75 que le corresponden. Cruzaremos el río Trabancos en cuyo margen aparece un antiguo molino harinero de dos rodeznos. Llegamos al pueblo y lo atravesamos por su calle principal, junto a la plaza y la iglesia para continuar camino en un tramo que esta especialmente castigado por muladares, tendidos eléctricos y, escombreras

Nos adentramos ya en la Comarca de La Moraña, provincia de Ávila, y aunque la Cañada de Mostrencas no pasa por el casco urbano de Madrigal de las Altas Torres es inexcusable no acercarse a él por cualquiera de los caminos rurales que salen a nuestra derecha. Allí podremos impregnarnos de la historia (cuna de Isabel La Católica) que destilan sus calles y sus torres, murallas y edificios, representantes de la arquitectura mudéjar con algunos de los mejores exponentes de todo el recorrido Existen además servicios e infraestructura hotelera a nuestra disposición

En la ruta el paisaje sigue siendo el mismo ya descrito anteriormente, pero aquí se diversifica con las manchas de pinares que salpican los campos de cultivo. Cerca de uno de ellos la asociación 90 varas colocó un monolito en homenaje a Florentino García Calvo “Tino”, alcalde de Madrigal y gran defensor de la recuperación de las vías pecuarias


 

Los rebaños locales de oveja castellana o entrefinasalen al paso bien controlados con la ayuda de los perros careas. Acompañando alos pastores, estos nos dan la oportunidad e intercambiar con ellos impresiones sobre el estado de las vías pecuarias en la actualidad, su utilización y soluciones que se pueden aportar. También nos cuentan sus experiencias y anécdotas de tantas horas en soledad y la dureza de su oficio

Nos reencontramos de nuevo con el monte de encina a la altura del Monte de Santa Bárbara de los Artilleros, donde otra vez podemos apreciar la forma de manejo de la dehesa si bien en esta zona la mano de luz hombre se acentúa aun mas conlos árboles desmochados y el suelo labrado


A partir de Bobadilla del Campo (ya en Tierra de Medina, provincia de Valladolid), a unos 60kms. desde nuestra partida, pasamos a uno de los tramos más duros de recorrer, no por su dificultad sino porque el cordel esta convertido en apenas un camino rural de unos 11metros de anchura invadido por los cultivos del entorno. Igual nos ocurre en los término de Carpio, El Campillo y Velascálvaro donde la presencia de algún pastor nos recuerda que estamos sobre el cordel sino sería imposible distinguirlo. Charlando con el refrescaremos la memoria sobre la importancia que las vías pecuarias tuvieron en el desarrollo social y económico de otras épocas y como ahora pueden ocupar de nuevo un papel relevante

Ya próximos al final seguramente observaremos algún bando de perdiz apeonando en los deforestados o linderos o bandos de urracas que anuncian con sus graznidos nuestra presencia. Nos acercamos a Medina del Campo pero antes hemos de atravesar otro enclave importante en nuestro camino: son las áreas de prados húmedos conocidas como humedales de Medina donde se aprecia la descarga del acuífero de Los Arenales ,el cual domina un amplio territorio varias provincias y abastece de agua a regadíos y población. En año de lluvias todavía recoge suficiente agua para recuperar una fina lámina de agua y albergar en torno a ella una cierta diversidad de especies de flora y fauna.

Atravesamos el Pinar del Chucho, dejando el Balneario de las Salinas a nuestra derecha (edificio de estilo deciochesco donde se ofrecen estancia y servicios terapéuticos con aprovechando las propiedades medicinales de las aguas de la zona) para terminar en el mercado de ganados de Medina del Campo, junto a la plaza de toros. Aquí los rebaños trashumantes enlazaban con otra gran ruta como es la Cañada real Leonesa Occidental para seguir camino a las puertos del norte en verano o pastos de invierno en las dehesas extremeñas.

No nos iremos sin visitar la ciudad, conocer sus atractivos y disfrutar durante un tiempo de un enclave que lo fue fundamental en la época de máximo apogeo de la trashumancia y La Mesta y sobre todo en lo concerniente al mercado de la lana


ARIC-90 VARAS ya propuso e intentó llevar a cabo un PROYECTO INTEGRAL DE DESARROLLO de las zonas de influencia de la Cañada de Mostrencas teniendo a esta como eje y referencia. En este marco se realizaron unas Jornadas de prospección a caballo durante tres días para a la vez que se reivindicaba la defensa de las vías pecuarias se abría la alternativa de ofrecer una ruta que permitiera descubrir el patrimonio natural, cultural y arquitectónico asociado junto con los valores, atractivos y servicios de los pueblos que atraviesa

Además se propuso la rehabilitación de edificios singulares, reconvirtiéndolos en centros de turismo rural, aulas de la naturaleza, equipamientos para usos complementarios, observatorios de aves, infraestructuras relacionadas con la cañada, acondicionamiento físico del trazado, señalización, defensa de las actividades tradicionales del pastoreo y su dignificación y el fomento y generación de empleo en torno a ella.

En la actualidad la asociación ARIC - 90 VARAS prosigue con sus acciones en defensa y recuperación de las vías pecuarias en el territorio de la península Ibérica.

Naturaleza en Madrigal